circulo economia alicante

Nuestro objetivo es crecer juntos como directivos y contribuir al crecimiento de nuestras empresas a traves de la colaboracion.

El estilo de dirección de palo y zanahoria.

Entrada de Palmiro : Colaborador del Círculo de Economía de Alicante.




Como consecuencia de la readaptación y reestructuración que se está produciendo en los últimos tiempos  en el tejido empresarial, especialmente en las Entidades Financieras, ajustando su dimensión a la capacidad productiva, ha llegado a mis oídos que algunos empresarios están aplicando un estilo de dirección de palo y zanahoria, o mejor dicho de palo o zanahoria, consistente en que, o resultas premiado si, al final del periodo computable, has alcanzado objetivos o, por el contrario, te enfrentas a la carta de despido si no los has conseguido.

Un estilo de dirección tan radical como el descrito sólo podría ser admisible, y aún así tengo serias dudas, en una coyuntura de emergencia y por un periodo transitorio muy corto, nunca como un sistema recurrente, con vocación de permanencia.

Si se tiene sobre la cabeza una espada de Damocles como ésta, sometiendo a tal magnitud de presión a una persona, puede provocar nada más que reacciones negativas:

·        Puede producir parálisis mental del trabajador, obnubilándose su mente e impidiendo que realice su gestión con la serenidad y cabeza fría que se requiere.

·        Obsesionándose por el deseo de conseguir sus objetivos a cualquier precio, puede ceder a la tentación de perpetrar determinados “trucos” como, por ejemplo, llegar a un apaño con un cliente para, inmediatamente antes del cierre de campaña, hacer un fuerte pedido o un depósito de dinero si estamos hablando de entidades financieras para, un día después de finalizar el periodo computable, anular el pedido o retirar el depósito.

·        Puede cerrar operaciones anti rentables para su empresa, las mismas que no formalizaría en circunstancias normales.

·        Bajo esta presión, cabe la posibilidad de que traicione a algún compañero, “robándole” alguna operación que aquél estaba a punto de cerrar con un cliente.

·        Para alcanzar las cifras de producción, puede forzar al cliente a comprar o contratar productos que, claramente, no son los más idóneos para su perfil.

·        La atención al público puede pasar de la amabilidad a la agresividad y a la descortesía y mala educación, en el caso de que el comercial vea que se aleja la posibilidad de éxito en el cierre de la operación.

·        El apego, fidelidad, implicación y lealtad que todo trabajador debe a su empresa se verá ostensiblemente mermado por este régimen autoritario.

·        La motivación del trabajador, bajo este sistema de dirección, será fuerte, pero en sentido negativo.

·        El talento del empleado será desaprovechado, no pondrá todo su conocimiento y creatividad al servicio de la empresa, limitándose a alquilar su trabajo.

·        El entusiasmo e ilusión por el trabajo brillará por su ausencia, con el impacto negativo en el rendimiento.

Implantar un estilo de dirección autoritario de palo o zanahoria es síntoma de un empresario desesperado, de una desmedida prepotencia  del líder, o de un complejo de inferioridad del directivo que desea disfrazar de esta forma su incompetencia.

Aunque la situación de una empresa sea de emergencia, lo mejor es transmitir información veraz y transparente, trasladándola a los empleados para que sean conscientes de la situación  y haciendo piña, aportando su responsabilidad y esfuerzo, intentar sacar de apuros su empresa, que todos deben sentir como suya.

Durante toda mi vida laboral, he trabajado en una empresa que, sin llegar al paternalismo, ha practicado una política de Recursos Humanos bastante cercana, con grandes dosis de flexibilidad, con total respeto a los derechos de sus trabajadores y en una línea de mejora constante en las condiciones de trabajo, por eso hemos sido muchos los que hemos sentido “la camiseta” y hemos querido, sinceramente, a nuestra empresa.

Es triste comprobar la existencia de organizaciones que, olvidando poner en el centro a su personal, juntamente con el cliente, ejecutan estrategias diametralmente distintas, que no pueden conducir más que a la desaparición de la empresa en un horizonte temporal no demasiado lejano.

Sostengo que, en toda organización, directivos y empleados tienen que estar tensionados, pero con una tensión sana. Hay dos conceptos de presión, una positiva y otra negativa.  Para ilustrar la primera, pondré el ejemplo del ciclista que, disputando una contrarreloj, lleva detrás el coche del director, quien no para de alentarle para que no baje el ritmo y, apretando los dientes, se vacíe y dé lo mejor de sí mismo.  La segunda consiste  vivir continuamente bajo la amenaza de que o cumples o te echo. ¿Cómo se puede trabajar de este modo?

Entusiasmo y persistencia

Según escribe Daniel Goleman en su Best-Seller “La inteligencia emocional“: “todas las personas exitosas, desde los deportistas hasta los músicos, tienen en común un punto: la capacidad de motivación personal para llevar a cabo una rutina de entrenamiento que les permita llegar al podio.

De esta forma, el talento y la capacidad innata, solo serían un rasgo de esas personalidades, pero poco les serviría si no poseyeran el entusiasmo y la persistencia para desarrollar al máximo esas características”.

Proximidad frente a la incertidumbre.

“Son épocas de máxima exigencia, que requieren más comunicación, motivación, reconocimiento e ilusión. La proximidad y confianza con los clientes son las claves ante la situación de incertidumbre que nos domina ahora. El cliente quiere trabajar con gente que transmita, además de conocimiento, espíritu colaborador y energía positiva”.

Ángel Serrano, de Aguirre Newman.

La felicidad como inversión

Ben-Shahar, autor del libro “La búsqueda de la felicidad”, asegura que uno de los secretos para sentirse feliz como líder reside en “ayudar a los empleados a reconocer y desarrollar sus puntos fuertes, porque la gente que conoce sus cualidades es más feliz, está más motivada y tiene más éxito en el trabajo”. Afirma que “aunque por las investigaciones conocemos que el éxito no lleva a la felicidad, también sabemos que la felicidad conduce al éxito. La gente que es más feliz suele ser más creativa, trabaja mejor en equipo, tiene más motivación y energía, y mayores niveles de productividad. La felicidad, tanto del empleado como del jefe, es una excelente inversión”.

LA RESPONSABILIDAD SOCIAL CORPORATIVA COMO FACTOR DE MEJORA DE LA COMPETITIVIDAD EMPRESARIAL

Entrada de Francisco : Colaborador del Círculo de Economía de Alicante.




Frecuentemente se confunde la Responsabilidad Social Corporativa con acciones de patrocinio, mecenazgo o marketing con causa (campañas a favor de causas sociales vinculadas a la venta de productos por la empresa) que, con ser importantes en ocasiones desde el punto de vista social, no abarcan más que una parte mínima de lo que entendemos por Responsabilidad Social Empresarial.

La última definición acuñada por la Unión Europea en comunicado de la Comisión tanto al Parlamento Europeo como al Consejo, establece que “las empresas deben aplicar, en estrecha colaboración con las partes interesadas, un proceso destinado a integrar las preocupaciones sociales, medioambientales y éticas, el respeto a los derechos humanos y las preocupaciones de los consumidores en sus operaciones empresariales y su estrategia básica, a fin de maximizar la creación de valor compartido para sus propietarios/accionistas y para las demás partes interesadas y la sociedad en sentido amplio”.

No se trata, por tanto, de promover acciones esporádicas, sino de integrar los conceptos de sostenibilidad y solidaridad en la actividad diaria de la empresa, procurando la creación de valor compartido con todos sus grupos de interés, entre los que incluimos, sin duda, el entorno social que rodea a la empresa, así como el apoyo, en la medida de sus posibilidades, a la corrección de discriminaciones de todo tipo a personas, países o regiones.

Y por supuesto, ganar dinero.

Pero es que una buena política de RSC, además de contribuir al desarrollo armónico y sin exclusiones de la sociedad, es un instrumento excelente también para mejorar la capacidad de competir de la empresa, ya que se traduce en:

-       Identificación de la empresa como modelo de conciencia social y portadora y prescriptora de valores positivos, lo que se traduce en un activo para ganar la confianza de todos sus grupos de interés (y la confianza es, en todos los negocios, una de las claves del éxito).

-       Orgullo de pertenencia, motivación y compromiso de la plantilla, factores sobre los que, como hemos explicado en ocasiones anteriores, es posible construir ventajas competitivas no copiables y, por tanto, sostenibles que le permiten apropiarse justamente de una parte del valor generado.

-       Imagen de marca, capacidad de atracción de nuevos clientes y fidelidad de los clientes actuales, que pueden llegar a convertirse en auténticos prescriptores de la empresa.

-       Reconocimiento social, credibilidad e integración en la sociedad, uno de los resultados clave identificados por el modelo europeo para la gestión de la calidad.

-       Naturalmente, mejora progresiva del entorno y contribución al desarrollo equilibrado de la sociedad.

Y como consecuencia de esa confianza de empleados, clientes y sociedad en general, trabajando con calidad, la empresa estará en las mejores condiciones de competir en este mundo global.

Pasión por el trabajo.

Entrada de Palmiro : Colaborador del Círculo de Economía de Alicante.




El concepto que tenemos del trabajo varía según las circunstancias y el contexto histórico. En los albores de la humanidad, nos encontramos con la maldición bíblica, considerando el trabajo como un castigo, obteniendo sus frutos no sin sudor y esfuerzo. Hoy día, con más de 5 millones de parados y camino de los 6 millones, gozar de un trabajo fijo es casi como tocarte la lotería primitiva.

De manera que según sean las relaciones laborales de la empresa y, sobre todo, según sea nuestra predisposición, el trabajo se puede convertir en una tortura o en un placer.

Sostengo que para ser feliz, uno debe entregarse a la consecución de su meta apasionadamente y esto en cualquier orden de la vida.  Tanto los directivos como los trabajadores de una empresa conseguirán mayor gratificación si afrontan su tarea con pasión y esto significa poner a trabajar su talento a máximo rendimiento, vaciarse en el empeño.

Es responsabilidad del directivo la  Planificación, Organización, Delegación, Motivación , Formación y Ética.-  No es este el momento de desarrollar cada una de estas facetas, pero gestionándolas adecuadamente, al igual que el escultor va rompiendo el mármol, hasta transformar un bloque en una bella estatua, así también el directivo tiene que pulir, que apoyar el desarrollo de su colaborador hasta hacer con él una obra de arte.  Invertir en el trabajador es, sin duda,  una inversión rentable.

La disciplina es uno de los valores o principios que es inherente a cualquier empresa o trabajo. Pero mientras la obediencia basada en el temor y en el ordeno y mando no suele ir acompañada de buenos resultados, al menos no recurrentes en el tiempo, el buen directivo sabe que la obediencia por convicción, basada en la necesaria y adecuada información,  gana las voluntades de los colaboradores y propicia que den lo mejor de ellos mismos. En este aspecto, la información es fundamental.  No es lo mismo el que piensa que su trabajo es poner ladrillos, que el compañero de éste, que es consciente de que está trabajando para construir una catedral.

Sin desdeñar, ni mucho menos, las nuevas tecnologías, absolutamente imprescindibles, creo que todavía podemos aprender bastante volviendo la vista atrás. Por ejemplo, observando la precisión, el gusto por la tarea bien hecha.  Nuestra labor directiva tiene mucho de trabajo artesanal, de hacer las cosas con mimo, con delicadeza, atendiendo el detalle, no siendo tacaños con el tiempo dedicado  al cliente.

No sólo se consiguen las ventas ofreciendo una explicación técnica del producto, sino transmitiendo al cliente la pasión convincente que debe poner el gestor al atenderle.  Tener como objetivo sorprender al cliente, seducirle, ofreciéndole siempre un poco más de lo que aquél nos viene a pedir. Todo es cuestión de detalles.

En mi opinión, el principal objetivo de todo profesional es lograr disfrutar con su trabajo, vivirlo apasionadamente, y esto aunque su tarea sea la más aburrida del mundo. Recuerdo, como experiencia personal ya lejana, una etapa en la que, buena parte de mi trabajo, consistía n archivar montones de fichas por orden alfabético, una labor aparentemente tediosa.  Para ponerle “chispa”, me cronometraba y cada día trataba de superarme y batir mi propio récord en cuanto al tiempo que utilizaba para finalizar. De esta forma, encontraba entretenimiento y satisfacción. Como se puede ver, todo es cuestión de  ponerle un poco de imaginación.

Vivir apasionadamente el trabajo, significa, entre otras cosas:

·        Ante una actitud pesimista, de constante lamento, propongo una visión positiva de las cosas. No se trata de un optimismo iluso y desmedido, sino de mantener un adecuado estado vital de ánimo.

·        Ante el conformismo, propongo ejercitar nuestro espíritu de superación. Esforzarme en adquirir la formación idónea para realizar mi trabajo en las mejores condiciones y obtener el mayor rendimiento.

·        Ante al desinterés y comodidad de quedarme donde estoy, propongo tener sana ambición por escalar con el consiguiente esfuerzo, a otros puestos de mayor responsabilidad.

·        Frente a la regla del mínimo esfuerzo, propongo la profesionalidad responsable.

·        Frente a la rutina diaria, propongo ejercitar la creatividad para encontrar en mi trabajo nuevas facetas y matices, que proporcionen frescura.

·        Frente a la pasividad y frialdad, propongo el entusiasmo y la ilusión.

Para finalizar y como regla práctica, aún a riesgo de que alguien pueda tomarlo a broma, uno de los termómetros que mide el grado de pasión por nuestro trabajo lo visualizamos cuando, al tocar el despertador, nos levantamos rápidamente y con ganas de afrontar la jornada o, por el contrario, nos hacemos los remolones y demoramos al máximo el salir de la cama para acudir al trabajo. Tener la voluntad de afrontar el día con excelente actitud es casi tener ganada la jornada.


Reflexión 16.03.2012

“Son épocas de máxima exigencia, que requieren más comunicación, motivación, reconocimiento e ilusión. La proximidad y confianza con los clientes son las claves ante la situación de incertidumbre que nos domina ahora. El cliente quiere trabajar con gente que transmita, además de conocimiento, espíritu colaborador y energía positiva”. Ángel Serrano, de Aguirre Newman.

La formación, clave en RRHH

Tal y como señala Ricard Casas, director de RRHH de ISS España, la clave de su empresa son las propias personas. “No tenemos grandes tecnologías, ni grandes patentes, lo único que tenemos son las personas que trabajan aquí, con lo cual el que estén preparadas y motivadas para hacer un buen trabajo es la esencia de lo que nosotros somos”. En ISS se tiene la visión de que la vinculación del empleado es fruto de la motivación y la capacitación, en cuyo caso “la formación es un elemento importante”.

“Nuestra formación no sólo se trata de oportunidades profesionales, también de desarrollo humano. Trabajamos la formación de todos, desde la del pinche de cocina hasta la del presidente, que también va a cursos de formación”, explica Casas.

Reflexión 1.03.2012

Ben-Shahar, autor del libro “La búsqueda de la felicidad”, asegura que uno de los secretos para sentirse feliz como líder reside en “ayudar a los empleados a reconocer y desarrollar sus puntos fuertes, porque la gente que conoce sus cualidades es más feliz, está más motivada y tiene más éxito en el trabajo”. Afirma que “aunque por las investigaciones conocemos que el éxito no lleva a la felicidad, también sabemos que la felicidad conduce al éxito. La gente que es más feliz suele ser más creativa, trabaja mejor en equipo, tiene más motivación y energía, y mayores niveles de productividad. La felicidad, tanto del empleado como del jefe, es una excelente inversión”.

 

Reflexión 21.02.2012

LAS 10 CUALIDADES QUE HACEN A UN TRIUNFADOR

El conferenciante en materia de motivación Patrick O’Dooley se dirige a cientos de personas cada año. En un momento dado de sus discursos les pide a los asistentes que le digan las palabras que emplean para describir a un triunfador.
Se dirige a una pizarra y, a medida que el público le va diciendo las palabras que asocian con un triunfador, anota las primeras diez.

A lo largo de los años, O´Dooley ha conservado estas listas de las 10 cualidades más nombradas y, recientemente, las reunió en una lista en orden de frecuencia.

Son las siguientes:

1. Actitud positiva.
2. Entusiasmo.
3. Determinación.
4. Motivación.
5. Confianza.
6. Optimismo.
7. Dedicación.
8. Alegría.
9. Capacidad de escucha.
10. Paciencia.

La utilidad de esta lista radica en lo que dice y también en lo que omite. Por ejemplo, observa que ninguna de estas cualidades está relacionada con la capacidad física o mental.

Como O’Dooley señala, esto indica que cualquier persona en el mundo puede ser un ganador, puesto que ganar depende más de la actitud que de la aptitud. La persona determina si será un ganador o no en su vida, a menudo independientemente de sus habilidades innatas.

Al escribir la lista de las cualidades de un ganador, que el público le va diciendo, O’Dooley siempre escribe mal una de las palabras, y alguien se lo indica.

Entonces, O’Dooley revela que es disléxico y que cuando estaba en la escuela, a menudo, invertía las letras al leer o escribir. Sus maestros pensaban que tenía una aptitud baja, por lo que O’Dooley desarrolló lo que podía controlar, es decir, su actitud, y así ha logrado mucho más de lo que podía obtener como un simple deletreador perfecto, pero con una actitud pobre.