circulo economia alicante

Nuestro objetivo es crecer juntos como directivos y contribuir al crecimiento de nuestras empresas a traves de la colaboracion.

El deporte, un modelo a seguir en la empresa.

Entrada de Palmiro : Colaborador del Círculo de Economía de Alicante.




Si desde el mundo empresarial fuésemos capaces de mirarnos en el deporte como en un espejo, a través de sus distintas disciplinas,  nos podría resultar muy útil pues nos brinda toda una serie de ejemplos a seguir y a tener en cuenta mediante la extrapolación e  implantación de sus principios y valores a la esfera laboral.

A poco que seamos algo observadores, veremos que son muchas las semejanzas entre el deporte y nuestro trabajo, y muy provechosas las enseñanzas que nos puede proporcionar y que podemos aplicar, especialmente en estos tiempos de crisis y dificultades económicas.

El inicio de cualquier campaña de marketing tiene que ser explosivo, como la salida de Fernando Alonso en su fórmula 1, con el motor a tope de revoluciones. No podemos permitirnos el lujo de salir a medio gas. Hay que comenzar bien, porque quien da primero, da dos veces. Para poder decir la famosa frase “hemos hecho todo lo posible” necesariamente implica haber empezado a tope desde el minuto cero y no a mitad de campaña, cuando vemos que los resultados no evolucionan de acuerdo a lo previsto.

Desde hace algunos años, nuestro equipo nacional de baloncesto nos está ofreciendo una lección de trabajo en equipo, todos atacando y todos defendiendo y, además, con intensidad y concentración. Aún así, hay especialistas según la función que deben desempeñar. Ese es el equipo que todos deseamos en nuestra Unidad de trabajo y en el resto de la Organización. Equipos bien conjuntados, trabajando todos para todos, pero con delegación de tareas y responsabilidades.

Si estamos encantados con nuestro equipo nacional de baloncesto, por lo menos igual lo estamos de nuestra selección nacional de fútbol. La primera línea del equipo administrativo serían los Xavi Hernández o Xavi Alonso, distribuyendo, hacia sus compañeros comerciales, las oportunidades de negocio que detectan en el análisis de sus clientes.  Casillas y la defensa integrarían la plataforma de retención de clientes. Nuestros comerciales serían los Silva, Villa, Torres, etc., que atacarían al público objetivo de los potenciales clientes, estudiando la mejor forma de penetrar y vender el producto.

En las anteriores Olimpiadas de 2008, nuestro compatriota José Luis Abajo obtuvo medalla de plata en esgrima, transmitiéndonos la especial habilidad que debemos tener en el cuerpo a cuerpo con el cliente. No basta que el producto y el precio sean buenos. Tenemos que saber venderlo y, en ese punto, la destreza negociadora es fundamental.

España nos tiene acostumbrada a alcanzar excelentes resultados en el deporte de vela. Es curioso cómo, sin tener la ruta señalizada, a diferencia de la pista de atletismo, nuestras embarcaciones se orientan perfectamente para navegar con el rumbo adecuado. Nuestra actuación comercial también debe estar orientada constantemente hacia el resultado y hacia el cliente. No perdamos de vista, para no extraviarnos, cuáles son las prioridades. Distingamos lo importante de lo accesorio.

Rafa Nadal nos da, de forma recurrente, una magistral lección de resistencia y mentalización. No dar nunca una pelota por perdida y, mucho menos, el partido hasta haber finalizado la match ball. Sabemos que cada contacto con clientes no va a terminar en venta, que todas las negociaciones no culminarán con éxito, pero en nuestra profesión tenemos que ser inasequibles al desaliento. Todos los días vuelve a salir el sol.

La nadadora Gema Mengual y compañeras  de natación sincronizada, requieren potencia y, sobre todo, precisión. Esa precisión que nosotros necesitamos para realizar nuestro trabajo sin errores. Para sacar el producto adecuado, en el momento adecuado. Para seleccionar, entre varias opciones, la acción comercial más idónea.  Para transmitir las directrices y estrategias sin lugar a incorrectas interpretaciones. Para explicar bien el producto a nuestro cliente, de forma que, posteriormente, no existan incidencias ni reclamaciones. Para no tener que volver a rehacer las cosas, con la consiguiente pérdida de tiempo e imagen.

Pocos deportes tan representativos como el ciclismo para ilustrar la capacidad de esfuerzo y sacrificio que se requiere en el mundo del trabajo.  En este sentido, muchos excelentes ciclistas españoles de primer nivel personifican el perfecto paradigma. Y es que nada que merezca la pena se consigue sin esfuerzo y, muchas veces, sin sacrificio.

A la planta del éxito no se sube por la escalera mecánica. En cualquier profesión, la escalera que da acceso al éxito la componen muchos peldaños, algunos muy empinados. No es fácil subirla, pero cuando llegas arriba del todo, tal como le ocurre a muchos de los buenos alpinistas españoles, cuando pisan cumbre, experimentas una sensación extraordinaria e indescriptible.  Qué bonito que cualquier profesional pueda experimentar a fin de ejercicio esa maravillosa sensación.

Habilidades que nos acercan al éxito personal y profesional

Entrada de Reyes : Profesora Titular de Universidad de Alicante.




Hay habilidades que existen en nosotros y que nos acercan hacia el éxito. Algunas de ellas las tenemos mejor desarrolladas y otras habremos de trabajarlas para conseguir alcanzar su valor óptimo que nos permita crecer tanto personal como profesionalmente. Algunas de las habilidades más importantes que debemos tener en cuenta y optimizar a través de entrenamiento son:

1. Conócete a ti mismo. Es fundamental conocerse a uno mismo para saber los talentos de que disponemos y los que podemos alcanzar con trabajo y esfuerzo. Definir objetivos según nuestras habilidades, conociendo también nuestros puntos débiles. Sin el conocimiento de uno mismo perdemos el 70% de nuestras posibilidades. Existen herramientas que pueden ayudarte a conocerte mejor. 

2. Productividad. Una buena organización del tiempo nos va a permitir ser productivos en nuestro trabajo. Para ello es necesario saber cuales son mis objetivos, ya que no puede haber una buena gestión del tiempo si no sé lo que quiero o lo que es más importante hacer. Existe un gran número de blogs que nos hablan sobre productividad personal y nos ayudan a potenciarla.

3. Iniciativa y creatividad. Es importante ser creativos y proactivos, detectar qué es lo que queremos, diseñar un plan mental para conseguirlo y establecer un plan de acción que nos permita llegar a cumplir nuestros deseos y objetivos.  Esta creatividad nos será útil en nuestros proyectos tanto personales como profesionales.

4. Toma de decisiones. Cada día nos enfrentamos a múltiples y distintas tomas de decisiones. Existen fases que pueden ayudarnos a tomarlas de la forma más adecuada posible, siendo beneficioso dejarnos ayudar por puntos de vista distintos.

5. Comunicación. La comunicación es fundamental en todas sus variantes y en todos los aspectos de la vida. Hemos de trabajar nuestra forma de comunicarnos, tanto en público, como la comunicación no verbal, oratoria, etc.

6. Negociación. Es también muy importante dominar las diferentes técnicas de negociación existentes ya que en nuestro emprendimiento o empresa vamos a tener que utilizarlas de forma habitual. La vida es negociación y esta es la mejor forma de solucionar un conflicto.

7. Asertividad. Es una habilidad fundamental en la vida personal y profesional. Siendo asertivo consigues respetarte a ti mismo y a los demás.

Todas estas habilidades pueden trabajarse cada día para optimizarlas y conseguir que se conviertan en nuestros puntos diferenciales, permitiendo que nos convirtamos en profesionales con grandes habilidades y talentos.

¿Trabajas estos aspectos de tu vida personal y profesional? ¿Crees que hay alguna habilidad que no hemos reflejado?

Reyes González Ramírez es Profesora Titular de Universidad.

Coordinadora académica del Departamento de Organización de Empresas de la Universidad de Alicante

Directora del Máster en Dirección y Gestión de Pymes.

(publicado también en http://campusyempresa.com/2012/7-habilidades-que-nos-acercan-al-exito-personal-y-profesional/)

Factores de éxito en la negociación. VIGÉSIMO SEGUNDA ENTREGA. 8.03.2012

Entrada de Palmiro : Colaborador del Círculo de Economía de Alicante.




Hemos llegado al final de esta serie de 22 capítulos, en la que he ido desgranando muchos temas relacionados conla Negociación.

Me he servido de distintas fuentes, de mi propia experiencia y termino, más o menos, como empecé esta serie de artículos, diciendo que son muchas las negociaciones que realizamos cada día en la empresa.  Estoy convencido de que estar preparado y saber negociar es la clave para que nuestra compañía tenga éxito.

Y para que una negociación acabe bien, acabe con éxito, los factores o claves más importantes  son las siguientes:

Preparación.- Es la base. Al menos las tres cuartas partes del éxito de la negociación dependen de llevarla bien preparada. Ir bien preparado te hace ir mucho más seguro a la negociación, te da confianza.

Respeto hacia la otra parte.-  Respeto a sus intereses, no verlo como un enemigo.

Confianza. Es esencial generar, desde el primer momento, un clima de confianza entre las partes. De esta forma, las personas se abrirán, facilitarán la información y se mostrarán receptivas.

Flexibilidad y creatividad.-  Es necesario tener cintura y reflejos creativos para romper bloqueos y buscar nuevas alternativas.

Asertividad, para saber decir “NO” en un momento determinado con naturalidad, sin generar tensión. Haciendo ver a la otra parte qué límites no pueden ser sobrepasados.

Paciencia, para no precipitarse. Toda negociación requiere su tiempo. Adaptarse al ritmo de la otra parte, saber esperar y dejar que las cosas maduren.

Saber terminar.- Al igual que se ve cuándo la fruta está madura para cogerla, así también, en cada negociación se produce un momento, cuando está suficientemente desarrollada y lista, para darla por finalizada. Si se deja pasar este momento, se puede complicar el cierre.

En este punto y final, os quedo agradecido a todos los lectores que me habéis seguido a lo largo de estos 22 artículos.-  Y como se suele decir en estos casos, si a alguien le ha servido y ha sacado algo de provecho, me doy por satisfecho.

 

Tratamiento de las objeciones en La Negociación. DECIMOCTAVA ENTREGA. 24.02.2012

Entrada de Palmiro : Colaborador del Círculo de Economía de Alicante.




Las negociaciones están salpicadas de obstáculos, se adelanta y se retrocede. Es como una carretera, que suele presentar muchos baches, rotondas, etc. Y hay que sortearlos con cuidado y con paciencia.

La mejor forma de vencer las objeciones es en la fase de Preparación dela Negociación.Visualizar la película del proceso negociador antes de que éste se produzca, ponerse en el puesto del cliente y tratar de adivinar qué tipo de objeciones puede ponernos y estar preparados para responderle.

No interpretar la objeción de forma negativa. La objeción es una señal de que la otra parte está interesada en seguir negociando, en caso contrario no se molestaría en objetar, simplemente se limitaría a finalizar la negociación.

   Las objeciones manifiestan qué es lo que preocupa al otro.  Si el cliente pone objeciones en algún aspecto o características del producto, puede interpretarse que está conforme con el resto y centrarnos en estudiar la forma de dar solución a ese componente concreto.

Las objeciones son una importante fuente de información. Si tratamos bien las objeciones, mediante preguntas, podemos obtener información adicional.

Para contrarrestar objeciones a la globalidad de la negociación, debemos contraatacar apoyándonos en sus propias palabras. Ejemplos:

  “Si no mejora las condiciones, no me interesa” o “Así, es imposible que lleguemos a un acuerdo”.

La forma de contrarrestar estas objeciones sería:

”¿Qué he de hacer para mejorar las condiciones” y “”Habría otra forma de hacerlo”

Con estas preguntas estamos forzando a que nuestro cliente se abra y matice  su petición o manifieste en qué aspectos concretos está en desacuerdo.

Debemos distinguir entre objeciones reales y excusas. Algunas veces, las objeciones las pone el cliente para conseguir un mejor trato. Se suelen distinguir porque el cliente pone poca convicción y énfasis en su petición. En estos casos, es conveniente no ceder o, en su caso, realizar alguna cesión de poco valor.

Estamos llegando al final del proceso negociador y conviene conocer algunas tácticas a utilizar en los últimos momentos de la negociación. Prometo hablar de ello en un próximo capítulo.

Negociación de un producto de precio elevado. DECIMOSEPTIMA ENTREGA. 21.02.2012

Entrada de Palmiro : Colaborador del Círculo de Economía de Alicante.




Sólo hay una fórmula para poder vender cosas “caras”: resaltando las ventajas y beneficios que el producto tiene para el cliente.

Decía en mi anterior capítulo que el cliente paga por la utilidad y el uso que le da al artículo. Pues eso es lo que hay que hacer: demostrarle, gráficamente, cuál es la utilidad que le puede reportar.

El primero de los aspectos a resaltar es la calidad. “Le podría vender este frigorífico que es más barato, pero es muy posible que tenga más problemas. Le sugiero que se quede con este otro, un poco más caro, pero de excelente funcionamiento”. El Asesoramiento también es calidad.

Apelando a su amor propio, halagando su buen gusto, estimulando su orgullo, su vanidad.Con este coche vas a ser la envidia de todo el mundo”.  “Cuando pagues con esta tarjeta, en el restaurante van a conocer que eres alguien importante”.

Hacerle ver que lo que paga es menos que lo que recibe.

Al cliente hay que hablarle de inversión y no de gasto. Una cosa es invertir en algo que pueda proporcionarte rentabilidad y otra cosa es el gasto, considerado como algo improductivo.

Finalmente, debemos tener prevista la respuesta para las posibles objeciones que nos pueda poner el cliente, pero este tema lo veremos en el próximo artículo.

 

Negociación del precio. DECIMOSEXTA ENTREGA. 13.02.2012

Entrada de Palmiro : Colaborador del Círculo de Economía de Alicante.




 Lo primero que debemos hacer es distinguir entre precio y valor de las cosas. El valor de las mismas puede venir del componente emocional, el valor sentimental que tenga el artículo para su poseedor y, por otra parte, por el uso o utilidad que le va a dar.

 Mucha gente compra en las rebajas porque el precio de los artículos es más bajo y compra cosas que apenas va a utilizar, es decir, le va a aportar escaso valor. Por consiguiente, el artículo le sale caro.

 Tengo una radio portátil que, en su día, me costó casi 60 euros (aparentemente algo cara) y la tengo más de 4 años. La utilizo a diario. En este caso, el precio se me antoja baratísimo, por el uso que le doy.

 En definitiva, el valor de los objetos está en la utilidad o uso que hacemos de ellas.

 Muchas veces, el valor lo constituyen elementos intangibles (calidad, comodidad, seguridad, agilidad, buen trato, etc.). En tanto que vendedores, tenemos que descubrir cuáles son los últimos motivos que se encuentran detrás o más allá del precio.

 Para justificar mejor el precio, es bueno que el vendedor desglose con detalle las características o contraprestaciones de lo que vende, por ejemplo, no es lo mismo decir “le vendo un ordenador”, que “le vendo un ordenador con monitor de 17 pulgadas, teclado, ratón inalámbrico, tarjeta de red, altavoces, modem, unidad grabadora de DVD, sistema operativo instalado y 10 aplicaciones imprescindibles”.

  También es conveniente utilizar la táctica de dividir el precio en pequeñas fracciones, para cerrar la operación.

 “¿Qué cantidad es la que nos separa?”. No es lo mismo hablar de 120 €/año que de 10 €/mes, y menos aún de 33 céntimos al día. En realidad, estamos diciendo los mismo, pero no tiene el mismo efecto sicológico. También es importante utilizar la palabra “sólo”, porque sicológicamente, predispone de forma favorable. “Tan sólo 33 céntimos al día, con lo que no tiene ni para tomar un café”.

 Otra táctica es la denominada técnica del bocadillo. Consiste en citar algunas características del producto, dar el precio sin vacilar y, a continuación, se menciona la utilidad del producto para el cliente.

 Un ejemplo en el sector financiero: “nuestra Cuenta Profesionales ofrece un seguro de I.L.T., por el que puede cobrar 50 € al día y otro adicional, por hospitalización, por el que percibiría otros 50 €/día, sin comisiones; la cuota a pagar es tan sólo de 9 € al mes, es decir, 30 céntimos al día, la tercera parte de lo que cuesta un café. El ser titular de esta cuenta le permite el acceso a préstamos en condiciones preferentes y, si la contrata antes de tal fecha, le regalamos un navegador para el coche.”

 Por último, es conveniente decir el precio después de haber argumentado las características y beneficios del producto. Debe hacerse sin brusquedad y sin temor, con naturalidad. Al decir el precio no debe bajarse el tono de la voz o decirlo con timidez, y mirando a los ojos del cliente.

  Pero, ¿cómo negociar un producto caro, de precio elevado? Pues eso lo sabremos en el próximo capítulo de esta serie de “La Negociación”

Cuerpo de la Negociación, consideraciones generales. DECIMOQUINTA ENTREGA. 6.02.2012

Entrada de Palmiro : Colaborador del Círculo de Economía de Alicante.




  Una vez superado el preámbulo o fase inicial, entramos de lleno en el proceso negociador y conviene tener presente algunas reglas que hagan mejorar la calidad de nuestra negociación.

 Es básico escuchar y apoyarse en lo que el otro dice. La habilidad en el manejo de las preguntas, en la escucha y en argumentar apoyándose en lo que nos dice el cliente son los instrumentos básicos en la negociación.

  Conseguir que sea el otro el que primero mueva ficha.  Es importante que sea el cliente el que primero descubra sus cartas haciendo la primera propuesta. Eso nos va a proporcionar una idea de por dónde anda el nivel de sus exigencias.

 Escribir en una hoja mientras se habla. Está demostrado que, aparte de la comunicación oral, hacer dibujos, gráficos, cifras, etc. en un papel, atrae más la atención de nuestro interlocutor. Por otro lado, se tiene la percepción de que lo que está escrito tiene más credibilidad.

 Conseguir que nuestro cliente participe en el proceso de negociación. El acuerdo es mucho más fácil si ambas partes han tenido una activa participación. Si las dos partes han participado, pueden considerar, legítimamente, que ambas son las dueñas del pacto. Algunos negociadores utilizan con frecuencia la frase “¿Estamos de acuerdo?” para provocar la participación del contrario, bien asintiendo y mostrando su conformidad, o bien obligando a expresar su desacuerdo.

 Permitir que la otra parte se desahogue.  Ante la reclamación de un cliente, hay unas reglas básicas: recíbele cordialmente, escúchale con atención, hazle preguntas abiertas, aclara los hechos, no trates de eludir tu responsabilidad echando las culpas a la empresa o a compañeros, evita tomar decisiones precipitadas, fija un plazo para responder, no prometas nada que no puedas cumplir y comunica la decisión en el plazo acordado. Da la gracias por la oportunidad que nos brinda el cliente con su queja. Una queja es una excelente oportunidad para conseguir un cliente fiel.

 Apelar a la limitación de competencias. En caso de sentirnos acorralados y queramos ganar tiempo o forzar el resultado de la negociación, podemos recurrir a afirmar que no tenemos suficientes facultades para conceder lo que nos pide nuestro cliente.

 Usar la técnica de retirarse. “Si esa es su última palabra, me temo que debemos dejarlo aquí”. A veces esto fuerza al cliente a hacer concesiones. Esta táctica es peligrosa porque estás forzando a tu interlocutor a que renuncie a su petición o a que se rompa la negociación.

 Al final, recapitular y resumir. Al término de la negociación, conviene hacer un resumen de lo hablado, dejando muy claras las conclusiones.

Tácticas de inicio en una negociación. DECIMOCUARTA ENTREGA. 29.01.12

Entrada de Palmiro : Colaborador del Círculo de Economía de Alicante.




 En el inicio de cualquier negociación es muy importante la primera impresión. De ella dependerá la predisposición de nuestro interlocutor para el resto de la negociación.

 Nuestro objetivo principal, una vez comienza la entrevista, es crear un buen clima, generar confianza. Esos primeros minutos deben ser de tanteo para conocer a la otra parte.

 En el preámbulo debemos tocar temas generales, ajenos a los propios de la negociación que nos ocupa. El objetivo de esta fase es preparar la negociación para que se desarrolle en las mejores circunstancias.

Las relaciones personales –en todas las empresas, pero especialmente en empresas de servicios en que la confianza en fundamental- son muy importantes, de ahí que queramos poner los cimientos para establecer unas relaciones estables y duraderas. En definitiva, debemos estar comunicativos, abiertos, afables, pero sin hablar demasiado.

 La propuesta inicial debe ser exploratoria. Recabar información sobre las intenciones de la otra parte. Intentar que sea él quien haga la primera propuesta. A veces, resulta que su planteamiento no es el que esperábamos. En los mercadillos y zocos utilizan mucho esta táctica, te piden que seas tú quien oferte precio por el artículo.

 La primera propuesta pone las bases de la negociación. En el supuesto de que seamos nosotros los que tengamos que hacerla, considerar que debe ser realista y condicional. Realista porque debe situarse en el campo de lo razonable. Condicional, porque admitimos que no sea la propuesta definitiva.

 Ser breve y esperar la reacción de la otra parte. Si hacemos nosotros la primera propuesta, ser breve, no alargarse demasiado y esperar la reacción de la otra parte. No continuar hablando. Hacer una pausa.

 Estar atentos a la respuesta de nuestro cliente, por la información que nos proporciona. Una vez hecha nuestra propuesta, tenemos que poner al máximo nuestra capacidad de escucha (verbal y gestual). La respuesta nos ofrece información, en la cual nos tenemos que apoyar para seguir argumentando.

 En síntesis, no entrar de lleno en el tema de negociación, antes bien, debemos preparar el ambiente para que nos sea propicio; intentar que sea nuestro cliente quien haga la primera propuesta y ver cuál es su nivel de exigencia; ser realista en nuestra propuesta, en el caso de que tengamos que ser los primeros en pronunciarnos, pero dejarnos margen de maniobra; plantear nuestra propuesta y esperar la reacción de nuestro cliente y estar muy atentos a su respuesta, porque será en la que nos tenemos que basar para plantear nuevos argumentos.

 

 

Diferentes estrategias en la negociación. DUODÉCIMA ENTREGA.

Entrada de Palmiro : Colaborador del Círculo de Economía de Alicante.




En el proceso negociador, las estrategias son las líneas de actuación que nos permiten alcanzar los objetivos que nos proponemos conseguir.

 Básicamente, se pueden definir dos tipos de estrategias:

     Ganar/Ganar    y   Ganar/Perder

 En la primera, se defienden los intereses propios, pero también se tienen en cuenta los de nuestro cliente. Se busca el beneficio para las dos partes.

 Este tipo de estrategia genera un clima de confianza. Ambas partes asumen que no se pueden atrincherar en sus posiciones y que deben hacer concesiones.

  En la segunda, se trata de alcanzar el máximo beneficio a costa del adversario, sin preocuparle la situación en la que queda.

 Esa estrategia genera un clima de confrontación. Esta clase de estrategia no es sostenible y, excepcionalmente, solo se podría justificar su utilización en una negociación aislada y muy particular, asumiendo la probable desvinculación progresiva del cliente.

 El uso de estas estrategias va a marcarnos el estilo de la negociación que vamos a mantener con el cliente.

 Si decidimos utilizar la estrategia Ganar/Perder, lo lógico es que nos conduzca hacia un tipo de negociación inmediata, la cual busca llegar con rapidez a un acuerdo, sin preocuparse de establecer una relación personal con la otra parte. Un ejemplo de esta clase de estrategia y negociación la podemos ver en el regateo de los mercadillos. La clave está en convencer al contrario de que no necesitamos llegar a un acuerdo, porque tenemos otras alternativas, o bien porque no nos interesa el artículo. Hay que hacer ver que es el otro el que necesita llegar a un acuerdo con nosotros.

  Cuando algún cliente pretenda imponernos una estrategia Ganar/Perder debemos ser lo suficientemente hábiles para reconducir la negociación hacia un proceso de ganancia mutua, haciéndole ver que es lo más razonable y justo para todos. En estos casos difíciles  está más justificada que nunca la venta cruzada de otros productos de nuestro catálogo, pues nos  permite sacar adelante la negociación sin que nos resulte demasiado onerosa.

 La negociación progresiva, en cambio, busca una aproximación gradual, teniendo muy en cuenta la relación personal con nuestro interlocutor.

 Las negociaciones con nuestros clientes deben ser siempre estrategias Gana/Gana y de estilo progresivo. Por supuesto que nos interesan los resultados a corto pero para que esos resultados sean sostenibles, para que sean recurrentes año tras año, sólo es posible a partir de clientes fieles, de clientes confiados, que nos perciban como compañeros en el camino.

 Mantener unas buenas relaciones es tan importante, a veces, como el resultado de la negociación.

Objetivos en la Negociación. UNDÉCIMA ENTREGA.

Entrada de Palmiro : Colaborador del Círculo de Economía de Alicante.




 Nuestra necesaria proactividad nos lleva a contactar con nuestros clientes con el fin de conseguir el crecimiento de nuestro negocio y alcanzar los objetivos que nos pone nuestra empresa. Estos contactos y la negociación que se deriva de ellos son fuente de satisfacción o insatisfacción, según los resultados que, finalmente, logramos.

 En la fase de preparación de la entrevista es importante definir con precisión qué resultado pretendemos alcanzar. El objetivo debe ser ambicioso, pero no debe ser único.

 Debemos determinar un posible rango de resultados u objetivos válidos: Óptimo o principal, aceptable y mínimo.

 Al marcarnos distintos grados de objetivos, nos aseguramos que, consiguiendo alguno de ellos, tendremos la sensación de no haber fracasado. Es posible que terminemos con esa sensación si sólo nos hemos marcado un único objetivo.

   Ejemplos:

  Objetivos principales               /  Objetivos secundarios:

   Venta del producto objetivo / Venta de otros productos

   Rentabilizar al cliente         / Limitarnos a no perder margen

 

Objetivo mínimo:

   Dejar buen sabor de boca y la puerta abierta para reintento posterior

 

 Pero ojo, no caigamos en el error de, una vez alcanzado nuestro objetivo principal,  olvidarnos de otros objetivos secundarios. Habitualmente contamos con amplios catálogos que, además de reportarnos incremento de negocio o de rentabilidad, no resultan ociosos para nuestros clientes, pues pueden servir para cubrir alguna de sus necesidades. O al menos para facilitarnos más información sobre necesidades futuras.

  Insisto en que tenemos que ser ambiciosos y buscar el máximo resultado, pero también hemos de ser realistas y saber que no siempre es posible conseguir todo, de ahí la conveniencia de establecer una escala de previsibles cierres de la negociación con los que podemos considerarnos razonablemente satisfechos.

  De esta manera, la negociación, en lugar de ser una fuente de incertidumbre y temor,  se convertirá en una tarea placentera y un fortalecimiento de su  moral para nuestro gestor comercial.